Sesión de Consejería Bíblica: Transformando el Corazón a Través de la Confesión y la Palabra de Dios

La transcripción sigue este mismo formato, etiquetando las intervenciones de Rodrigo (R) y Craig (Cr).

R: Antes de comenzar, vamos a orar. Pero esta vez te voy a pedir que tú ores.

Cr: Ok, amado Dios de misericordia, delante de ti, delante de tu presencia para darte las gracias, Señor, por esta instancia, por este día, Señor. Queremos, Señor, dejar esta sesión, Señor, en tus manos, Padre, para que todo lo que conversemos, todo lo que reflexionemos, Señor, esta mañana, Señor, pueda ser de bendición, Señor. Entregamos, Señor, toda nuestra vida, todo lo que somos, Señor, porque te pertenecemos, porque tú eres soberano, Señor, por sobre todas las cosas, que tú sigas ayudando, Señor, en todo, en cada área, Señor, en nuestra vida, Señor. Podemos ver tu mano de misericordia, de fidelidad y de amor, Señor, por sobre todas las cosas. Señor, dejamos, Señor, todo esto delante de tu presencia, solo por los méritos de Cristo, Señor. Amén.

R: Amén, amén.

R: Voy a encender la luz. ¿Qué tan malo fue esta semana? ¿No estamos...? 

Cr: Ha sido... Yo creo que vamos progresando. Ya vamos progresando. Estuve igual más tranquilo, igual que la semana anterior.

Cr: Eh, con respecto a mis luchas, eh, creo que fallé un solo día. Ya, un solo día. Eh, estuve bueno, tranquilo todos los días, excepto el día después de... Generalmente me pasa cuando... al otro día ando medio mal, pero ya después más tranquilo.

Cr: Digamos, intentando ser más perseverante en el tema de la lectura, de la oración, de las tareas. Generalmente las dejo para hacerla en las noches porque en la noche es como el tiempo en que más a veces me vienen todos estos deseos, digamos, engañosos y complicados. Entonces, intento dar ese tiempo mejor para hacer las tareas e ir reflexionando en la palabra del Señor.

Cr: Eh, y sí, he estado más tranquilo. Obviamente, como es reciente todo lo que me pasó, el tema del ámbito amoroso y todo eso, obviamente uno piensa esas cosas, pero eh, es parte del proceso, creo yo. Pero sí ha sido un día en que he podido ya más reflexionar en la palabra, estar más... ir comprendiendo hartas cosas, intentando ir renovando, como dice, cada día. Primeramente tomar mi cruz cada día y seguir, digamos, en constante renovar mi mente, mi corazón en la palabra del Señor. Eso es lo que he intentado ya estos días. Eso, un pequeño resumen.

R: : Vamos a ir a través de las tareas ya. Y a medida que aparezcan van a ir... lo interesante de las tareas es que aparece una jornada durante la semana que hemos hecho. Ya aparecen tus reflexiones, aparecen tus luchas, aparecen todo. Es como si la palabra nos desnudara, pero no solamente somos desnudos delante de la palabra, sino que además la palabra nos reviste.

R: Eh, y entonces eso, eso es bellísimo. Eh, que... Señor, aquí estamos. Eh, porque el Espíritu Santo actúa en base a la palabra. La actuación del Espíritu es por la palabra. Lamentablemente, se cae en la trampa de que mi iglesia es más palabra que espíritu, ya, o mi iglesia es más espíritu que palabra. En algunas iglesias tratan de hacer esa distinción. No, acá somos más, comillas, espirituales. No, acá estudiamos más la palabra, no somos tan espirituales. Pero en realidad, en un sano entendimiento de la Biblia, en un sano entendimiento del espíritu, es que el espíritu trabaja con la palabra y la palabra nos lleva al Espíritu. Ya, no están divorciados, no pueden estar divorciados. Ya, por si acaso.

R: Entonces, todo progreso en el avance hacia la madurez, lo que comúnmente se llama santificación progresiva... a mí me gusta llamarle más avanzar hacia la madurez. La palabra o el espíritu usa la palabra para permitirnos crecer ya, por si acaso.

R: A ver, primera reflexión entonces. Primera reflexión: Romanos 12:2.

Cr: Ya. Bueno, le puse base a eso para renovar mi entendimiento, mi mente. Habló el tema de ser más disciplinado, constante y perseverante en la búsqueda de Dios, leyendo, no es cierto, reflexionando diariamente en su palabra para que así disminuyan obviamente mis deseos engañosos, pecaminosos, y pueda enfocar mis pensamientos solo en el Señor. Y también puse que debo aprender a distribuir correctamente y de mejor manera mis tiempos para tener instancias diarias de oración, de lectura y reflexión de la palabra del Señor. Y también, eh, me gusta mucho, bueno, como una de mis pasiones también es la música. Me ayuda mucho también a escuchar canciones de alabanza, no es cierto, de adoración, y reflexionar mucho acerca de la letra de las canciones y la relaciono mucho con en base a qué versículo están relacionadas las canciones que escucho.

R: Tiene... acuérdate que el propósito... el propósito no es que los deseos se vayan ya. El propósito no es echar los deseos ya. El propósito es la presencia del Señor ya. Y cuando nos enfocamos en que... en que equivocadamente ponemos primero el salir de esto en vez de la presencia del Señor, entonces nos equivocamos. El asunto es que si tenemos la presencia del Señor, lo otro viene solito ya.

Cr: Claro.

R: Y entonces, eh, el satanás es... pero es astuto, astuto, astuto, en qué sentido, y la carne también. Te lo voy a decir de esta manera: primero pone los deseos como los deseos engañosos, como ídolos, ya.

Cr: Okay.

R: Y después nos pone el anhelo de que esos ídolos se vayan como ídolos.

Cr: Ah, ya.

R: Y entonces, en vez de poner primero la presencia del Señor y hacer Su voluntad, caminar en integridad, disfrutar de Él, ya, que tiene como consecuencia lo otro... ya claro, eh, la carne hace como: sí, sería bueno que tú dejaras de bla, bla, bla. Ya, ¿por qué te digo esto? Porque el apóstol Pablo, cuando enseña, particularmente en Romanos y en Efesios y sus otras cartas, eh, enfatiza quién es Dios, quién soy yo para Dios, qué es lo que Él ha hecho en nosotros, y toda una serie de... de... de conocerlo a Él. Y al final de los capítulos, como Romanos 12, termina dando estas cosas como dejando, eh, el versículo... cítame el versículo que...

Cr: No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

R: Okay. Pero primero han pasado 12 versículos, 12 versículos que comenzaron hablando de Romanos 1, de el evangelio, que en el evangelio la justicia de Dios se revela, eh, entendiendo la justicia de Dios como la integridad de Dios, la coherencia entre los dichos y los hechos de Dios, como la fidelidad de Dios a Sus promesas, como el actuar redentor de Dios conforme a Su palabra. Ya, todo eso es lo que en inglés es rectitud, en realidad, righteousness. Todo eso es la justicia. Y después, en el versículo 18, habla sobre 1:18, habla sobre la revelación de la ira de Dios que va directamente hacia aquellos que buscan con impiedad detener la actuación de la rectitud, fidelidad o verdad de Dios, el actuar redentor de Él. Y ahí se revela la ira. Pero en el versículo 17, lo que se revela es la rectitud de Dios, esta coherencia entre los dichos y los hechos. Es importante eso. Bueno, después Romanos 2, Romanos 3, todo esto está relacionado con el evangelio y quién es Dios, y quién yo soy para Dios. Y recién en el 12 empieza a decirte: 'Oye, renueva tu mente ya con todo lo que hemos hablado. Ahora, no te adaptas al mundo, pero si tú no entiendes qué es el evangelio, la fidelidad de Dios, la misericordia de Dios, la justicia de Dios entendida como la rectitud, la coherencia entre los dichos y los hechos de Dios, si no entiendes que Dios está para la ira, si no entiendes todo esto, entonces, ¿cómo me pide Pablo que renueve mi mente? Si yo creo que Dios es un Dios vengativo conmigo, que Dios me va a castigar, que Dios me... ¿Cómo hago eso? Es que están los primeros 12 capítulos ya. Entonces, y aquí cabe una pregunta: ¿cómo entiendes el evangelio?

Cr: Entiendo el evangelio, sí. Dame cuatro palabras que resuman el evangelio.

Cr: Gracias, misericordia, amor y salvación.

R: Okay. Mira, te voy a pedir que hagas en tu cuadernito un antecedente, tres columnas: antes o antecedente, evangelio, consecuencia. Ya. Antecedente, tres columnas. Será antes, lo previo; el evangelio al medio; y consecuencia.

R: Ya. Fíjate, una de las palabras es salvación que mencionaste. Eso es consecuencia. Otra palabra que mencionaste es gracia y misericordia. Eso es antecedente, antes, previo. ¿Cuál era la cuarta palabra?

Cr: Amor.

R: Eso, eso es previo igual. Pero no llenamos ninguna de esas palabras con evangelio. Entonces, dame otras cuatro palabras.

...Cr: Si me voy... voy relacionado al significado como de evangelio en el sentido de que... No es cierto, Jesús vino, eh, vivió, murió, resucitó, cierto, conforme a la Escritura. Va como por ese lado.

R: Ya, y ahí definiste el evangelio. El evangelio es que Jesús es el Cristo, ya. Y Cristo... y Cristo no es un apellido. Cristo es un título de Rey, ya. Entonces, al decir que Jesús es el Cristo, el Rey, estoy asumiendo que yo debo someterme a este Rey. Entonces, segunda palabra clave es que Él murió y que va de la mano con que fue sepultado. Y ahí yo coloco una sola palabra que implica a las dos: obituario.

Cr: ¿Obituario?

R: Sí, porque en el obituario implica la muerte y su sepultura.

Cr: Ya.

R: Y, ¿por qué hago esto? Porque en un ratito te voy a explicar. La tercera palabra es resurrección. Esa es clave porque el énfasis es el poder que actuó en Cristo resucitándolo de los muertos. Ese es el poder que actúa en ti.

R: Y si tú no tienes claro eso, de que el poder que actuó en Cristo, insisto, el poder que actuó en Cristo es el poder que actúa en los creyentes, ya, y es así porque la Biblia lo dice. Ya, y fíjate, y acá, en Efesios, capítulo 1, versículo 19 y 20, cuando te digo el poder que actuó en Cristo resucitándolo de los muertos es esencial. Y dice la Escritura: “Y cuál es la extraordinaria grandeza de su poder”, otra versión dice “la supereminente grandeza de su poder”, “para con nosotros los que creemos, conforme a la eficacia de la fuerza de su poder que obró en Cristo cuando lo resucitó de entre los muertos.”

R: Ya, ¿cuál es el poder que actúa en nosotros? Es el poder de la resurrección. Ya, entonces, tengo Cristo, tengo el obituario, que implica la muerte y sepultura, tengo la resurrección, ya, y aquí después hay dos que son importantes: todo esto conforme a las Escrituras.

Cr: Ya, claro.

R: Ya, todo esto... O sea, el evangelio implica las Escrituras. O sea, en la columna que estás escribiendo es Escritura. Romanos, capítulo 1, versículos 1 al 5, tú vas a encontrar que lo que estoy diciéndote ya, en Primera de Corintios, capítulo 15, versículo 1 del 1 al 5, también vas a encontrar lo que te estoy diciendo, de que Jesús es el Cristo, que murió y que resucitó conforme a las Escrituras. Y una cosa que nos hemos pasado de largo es que no solo resucitó, sino que ascendió al Padre.

R: Ya, y se sentó a la diestra de la majestad en las alturas. Hebreos, capítulo 1, versículo 3: Cristo está sentado a la diestra de Dios, ya, y nosotros, y aquí un término que tenemos que asumir: nosotros estamos y somos... somos y estamos en Cristo. Todo esto, Pablo habla de que estamos en los lugares celestiales sentados en Cristo.

R: Ya, nuestra identidad, lo que nosotros somos, no es resultado de nuestro pecado. Lo que yo soy, mi identidad, ya, es resultado de lo que Cristo hizo en su muerte, resurrección, y su entrada triunfante en los cielos. Ya, de ahí debo definirme. Mi pecado no me define. Lo que me define es el evangelio, y ahí esto... esto de que Cristo resucitó y juntamente con Él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales en Cristo Jesús, eso lo encuentras en Efesios 2:6.

R: Ya, y yo siempre vas a escuchar que te dicen... te dice la gente, posicionalmente, usan esa expresión: "posicionalmente estamos sentados en los lugares celestiales de Cristo." Los teólogos usan esa expresión "posicionalmente" para poder entenderlo, pero le quitan fuerza a lo que Pablo dice. Pablo no usa la expresión "posicionalmente". Ya, Pablo dice: "Yo estoy sentado en los lugares celestiales en Cristo." Ya, yo soy... Por ejemplo, tú eres salvo en Cristo. Ya, pero no te dice: "Tú eres salvo posicionalmente." Es enfático Pablo: "Tú eres salvo." Ya, no posicionalmente, tú eres salvo. Ya, Cristo te ha santificado y tienes que avanzar en este proceso de santificación, que yo prefiero llamarle proceso de madurez, avance en la madurez. Ya, entonces hay que tener cuidado. Algunos lo usan y lo van a seguir usando, pero cuando te hablen de "posicionalmente", elimina esa palabra, porque Pablo no la usa, no se usa en la Biblia, y se usa como explicación para clarificar los versículos que estoy leyendo, pero en esa clarificación les quita fuerza.

R: Entonces, fíjate lo que estoy diciendo: el evangelio es que Cristo murió por nuestros pecados, fue sepultado, resucitó, todo conforme a las Escrituras, y está entronizado, se sentó a la diestra de Dios. Ya, y si te das cuenta, las primeras C-O-R-E ya es una palabra en inglés que significa núcleo: Core.

Cr: Ah, ya, ya.

R: Y este es el núcleo, el Core: Cristo, obituario, muerto y sepultado, resucitó, todo esto conforme a las Escrituras, y fue entronizado. Aquí hay dos Core. El núcleo de nuestra vida es el evangelio. La definición de identidad, la estima que debo de tener no es hacia mi persona, sino que hacia Dios y hacia Su Cristo. Ya, porque la estima hacia mi persona va a venir solita. Ya, “yo debo trabajar en mi autoestima”, mentira del diablo. Ya, lo que debo trabajar es estimar más a Dios.

R: Ya, fíjate qué estupidez. Eh, tú, ¿qué título tienes profesional?

Cr: Ingeniero en ejecución en sonido.

R: Okay, ingeniero en ejecución. Eh, pero no eres ingeniero civil, pero no eres profesor de universidad, no tienes un doctorado en sonido, no tienes todo... todas estas tonteras. Siempre va a haber alguien mejor en lo académico que nosotros, y siempre va a haber alguien peor en lo académico. Ya, y si yo miro al que está aprendiendo a tocar y digo: "Oh, que toca mal este compadre, no tiene oído", ya, eh, y tú puedes entonces, por su preparación académica, menospreciar al otro. Y al menospreciar al otro, yo me levanto y me levanto yo como ídolo.

R: Pero si yo dejo esto afuera y me concentro en Cristo, no importa si es que la persona tiene menos o tiene más preparación académica. Yo diría: “Cállate, cállate. Escuchemos a Cristo. Mira lo que está diciendo, mira lo que está hablando, la genialidad, lo asombroso, lo fantástico y maravilloso de este hombre que no es solo hombre, sino que es Dios hecho hombre.” Ya, entonces, cuando tú te concentras en esto, lo otro pasa a segundo plano. Ya, a ver, ¿qué vas entendiendo de lo que te digo?

Cr: Eh, o sea, igual aclara muchas cosas. Claro, uno conocía el significado como del evangelio en sí, pero, eh, nunca lo había como visto, reflexionado de esta... de esta forma, digamos, que en realidad, claro, es como si... me llama mucho la atención eso de que, claro, el evangelio tiene que ser el núcleo en nuestra... nuestra vida, eh, y claro, todo el... el resto como es... es, digamos, va, eh... Como la palabra... eh, o sea, enfocarme en esto y el resto, no estando pensando en el tema de autoestima, todas estas cosas.

R: Eso después acompaña, no se como decir, es la consecuencia.

Cr: La consecuencia.

R: Claro. Pero esto, o sea, el núcleo de todo, o sea, todo está en... de nuestra vida, todo nuestro ser es Cristo. Entonces es lo que debemos nosotros enfocarnos y es lo que debemos buscar. No preocuparse ya de las otras cosas, porque mi objetivo, o sea, y siempre pienso que la meta de nuestra vida tiene que ser Cristo. El caminar tiene que ser Cristo. Es como eso, digamos, como el objetivo, el propósito, digamos, alcanzar el estándar de Cristo, como lo hemos conversado en las sesiones anteriores. Eso, digamos, como que...

R: Pero mira, nota otra... otra hojita. Eh, vas a poner... vas a poner cuatro puntitos, así: punto 1, punto 2, punto 3, punto 4. Ya, y vas a decir las cosas que han sido más difíciles en tu vida. Yo, yo puedo nombrar: la muerte de mi mamá, una muerte de un hermano, eh, también, eh, un pecado personal determinado que marcó mucho mi vida. O sea, se divide así, básicamente: un mundo pecaminoso, los pecados de otros, y mis pecados personales. Ya, esas tres categorías, por decirlo de alguna manera. Estamos en un mundo caído, y en este mundo caído implica la muerte de los seres amados. Ya, estamos en... rodeado de personas caídas, y esas personas caídas implica que van a pecar contra mí. Ya, pero también yo, sin Cristo, soy esclavo del pecado. Y aquí, sin Cristo, ya como nos dice Romanos 6. Pero como resultado del evangelio, o sea, de su muerte y de su resurrección, yo morí en Cristo y resucité en Él. Y como resultado del evangelio, yo soy esclavo ahora de lo que la justicia de Dios es. O sea, antes yo era esclavo del pecado; ahora yo soy esclavo de la justicia, entendiendo sí que, mientras mi cuerpo no se ha transformado, ya, eh, como la Biblia enseña, Efesios 1 habla de la posesión adquirida. Mientras este cuerpo no sea transformado, mi carne está vendida aún al pecado. Pero mi ser interior, yo, el ser yo, soy esclavo de la justicia de Dios. Ya, entonces fíjate, los puntos tienen que ver con el mundo caído, ya, y ahí implica, por ejemplo, mi madre falleció, se murió acá, ya. Eh, y entonces, las circunstancias tuyas, ¿qué circunstancias dolorosas han marcado, comillas, marcado tu vida?

Cr: Eh, creo también el fallecimiento, el año pasado, el fallecimiento de mi padre.

R: Okay, y entonces tú puedes decir: fallecimiento de mi padre. Ya, y ahora... y la otra categoría, los pecados de otros. ¿Qué pecado de otro ha marcado tu vida?

Cr: ¿Pecado de otros? ¿Cómo lo podría... en qué sentido lo podría como enfocar?

R: Como una traición de otro. Como cuando, por ejemplo, tu novia te engañó, ya.

Cr: Ah, ya.

R: O un hermano de la iglesia te traicionó, le prestaste dinero y te estafó, ya.

Cr: Ya. O sea, no me ha tocado vivir mucho algo así, pero recuerdo algo que me pasó, bueno, antes de conocer al Señor en realidad, pero no sé si... claro, yo tenía un mejor amigo. Yo estaba pololeando con mi única y primera polola que tuve. Esto fue en primero medio, yo creo, segundo medio, que a mi mejor amigo le gustó mi polola. Yo no recuerdo si en ese entonces yo seguía con ella o no, porque nosotros duramos como tres años, pero con altos y bajos. Y claro, me contó después de que ya... yo sabía eso. Para mí fue como fuerte, digamos.

R: Entonces, tu mejor amigo se involucró con tu novia de ese tiempo, tu "girlfriend".

Cr: Claro.

R: Ya, digo novia para que se entienda, aunque en Chile decimos "polola". Ya, eso es: los pecados de otros. Ya, y tu pecado personal.

Cr: Ya, bueno, mi pecado personal es la lucha contra la pornografía y la masturbación. En realidad, la lucha no es pecado; el pecado es el acto concreto: ver pornografía y masturbarse, ya. Pero nótese... por qué te estoy dando estos ejemplos, porque son puntos desde los cuales puedo relatar mi vida, desde los cuales puedo pensar, meditar, ya, y decir, por ejemplo, “Nunca voy a tener una novia porque aún recuerdo cuando mi mejor amigo, ya, y me engañaron los dos, me sentí traicionado”, y todo... relato mi vida a partir de ese episodio. Lo elijo como punto definitorio de mi vida. Ya, “La muerte de mi padre o la de mi madre en mi caso y de mi padre que fue hace un par de años. Es que yo nunca voy a superar la muerte.” Otro punto, lo elijo como punto para relatar mi vida: “Yo nunca voy a superar la muerte de mi madre. Eso me marcará por el resto de mi vida, y esa tristeza que siento siempre la tendré.” Ya, o mi pecado personal: “Es que... es que la pornografía es lo máximo que he encontrado. Tú no sabes la paz que siento mientras estoy viendo pornografía y me aíslo del mundo, y puedo estar en ese mi momento, y además no le hago daño a nadie, entre el computador o el celular y yo, y nadie más.” Fíjate qué... qué idolátrico el concepto: es como en mi momento de adoración mutua personal.

R: Okay. Todos son puntos que yo puedo elegir para relatar mi vida, ya. A todo esto, antes de continuar con eso, fíjate: Primera de Corintios 15:51 al... dice: “He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos, pero todos seremos transformados, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta y los muertos en Cristo serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados, porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción y esto mortal de inmortalidad.” Otro texto: Filipenses 3:20-21: “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, el Señor Jesucristo, el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria por el poder por el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.” Ya.

R: Ah, ya. Eh, pero yo, Rodrigo Vidal, tú, Craig, eres esclavo de la justicia de Dios. Ya, y puedes decirle a tu cuerpo: “Un momento, el que está en el mando es otro. El que está en el mando es el Cristo resucitado, y el Cristo que resucitó, el poder de ese Cristo resucitado, es el poder que actúa en nosotros. Así que usted, señor o señora Carne, no va a hacer todo lo que quiera. Ya, sometido al señorío de Cristo.”

R: Ya, vuelvo detrás de este paréntesis, vuelvo a decir: “Tengo diferentes puntos, yo puedo elegir cada uno de esos puntos para armar un relato de mi vida, para decirme: ‘Soy un fracasado como cristiano, no sirvo para nada, y estoy tocando la guitarra adelante, y estoy diciéndome: qué cínico soy, hipócrita, estuve hace un par de horas en esta cosa, ya, y sigo pensando, y digo: esto nunca lo voy a poder abandonar, ya. Mejor abandono la fe. Eh, mejor no vengo más a la iglesia, porque esto va a continuar conmigo todo,’ y entonces armo mi relato, armo mis proyecciones de vida y mis decisiones de vida en base a ese punto, a mi pecado personal.” Ya, otros arman su relato en base al pecado de otros: “La traición de mi amigo, es que yo jamás voy a perdonar, yo jamás voy a tener amigos, e inclusive más, cuando inicie una relación, yo voy a mirarla con desconfianza siempre porque ya me la hicieron una vez y no me la van a hacer otra vez.” Ya, y armo mis relatos desde el rencor, la amargura, y elijo ese pecado de otro o la muerte de mi padre, como dije. “Es que yo jamás lo voy a poder superar. Armo un relato.” Okay, todos esos puntos tienen que ser evaluados y decir: “Esto está mal. El punto de donde debo elegir relatar mi vida es lo que ya llamamos el ‘Core,’ el núcleo. Es que yo resucité en Cristo. Yo morí en Cristo, ya, resucité en Él y estoy sentado en Cristo en los lugares celestiales. El poder que actúa en Cristo, resucitándolo de los muertos, es el mismo poder que actúa en mí. Yo, por mí mismo, no puedo, pero el poder del Espíritu Santo en mí, sí. Y lo he comprobado antes, pensaba que no se podía, pero ahora me doy cuenta que sí se puede.”

R: Pero tienes que ser consciente de dónde estás armando tu relato. Y cuando te digo “armando tu relato”, tiene que ver con tus meditaciones, ya. Eh, lo que a veces parece arrepentimiento, en realidad, es solo lamento. Así como: “Oh, me arrepiento tanto de ver pornografía”, pero en realidad, lo que tienes es lamento, tristeza, culpa, vergüenza. Pero arrepentimiento es cambio de mente, ya. Y cambio de mente, particularmente haciendo esta aplicación, es eligiendo al otro, eligiendo al Dios verdadero y no al ídolo que ha gobernado mi vida. Ya, eso me... Bueno, ya estamos llegando al final, lamentablemente.

R: Eh, ¿te cuadra lo que te estoy diciendo?

Cr: Sí, completamente, completamente.

R: ¿Qué sensación te da? ¿Qué... qué te pasa mientras escuchas?

Cr: Eh, como mucha claridad, y... y pasa en ese sentido porque, claro, a mí me pasa... pasado. Bueno, en relación al punto de mi pecado personal, por ejemplo, eh, me... me ha pasado eso. De repente yo digo: “Señor, no soy digno de ni siquiera de venir a la iglesia, no soy digno de estar adelante, de tocar, el liderazgo que tengo en la iglesia.” Como que se me pasan todas esas cosas. Eh, y me hace mucho sentido, digamos, lo que estamos... lo que estamos hablando de que... de, claro, los puntos de... de esas cosas, por ejemplo, también. Y estos días a veces, claro, me pasa que digo: “Escucha, con lo que me pasó, por ejemplo, con Génesis, yo pienso: ‘Escucha, y... y... y si llego a conocer en algún momento a alguien más y me vuelvo a pasar lo mismo,’ no sé, como que, claro, me baso en ese punto, pero en realidad debo enfocarme en Cristo, en el Señor, y el resto es por añadidura, digamos.”

R: Exactamente, tal cual. “Buscar primeramente el reino de Dios y su justicia, y lo demás será añadido.” Pero, ¿qué termina pasando? Pongo lo añadido como punto de partida. Y entonces, otra vez me va a pasar lo de Génesis. Okay, estás poniendo el punto para armar tu meditación, porque acuérdate, lo vimos la vez pasada: siempre meditamos, ya. Y el punto de meditación que pusiste fue entre el pecado mío, el pecado del otro y el mundo caído. Es como que se interconectan estos tres en la relación con Génesis, ya. Entonces, como decirte: “¡Ay, el core, hombre, el core!” Y ahí se va a ordenar todo, tranquilo.

R: Ya, por ejemplo, tenemos que orar respecto a la pornografía que viste la semana pasada. Y... y... y...

R: Una característica de la morena que viste, pero no física, sino... O sea, no física, no erótica, eh, su cabello, su mirada. Dame una característica de ella, desde la misericordia.

Cr: Eh... claro... pero eso, digamos, se... así... pero una característica que lo... que la distinga de otra...

Cr: Ah, no, sabes, como que siempre me llama... me refiero no a morena raza negra, morena... brown, hispana.

R: Mira, cuando puedes distinguir... nuestro cerebro es interesante. Cuando vemos solo el bulto, pero cuando puedo ver ya sea su ojo, su mirada, cuando podemos ver no la actuación, sino la persona, ya, y puedo decir: “Señor, yo pequé. Señor, bendice a esta niña. Sácala de este mundo donde ella está. Es malo. Y yo... y yo me complací del mundo donde ella está. Yo colaboré con esto para que ella continuara en este mundo esclavizada. Te pido por ella para que sea libre de la drogadicción, para que sea libre de este mundo y pueda ser restaurada ante tu presencia, para que tu gloria se manifieste en su vida y en mi vida. Déjame ver con tus ojos, con una actitud misericordiosa de fidelidad a ti, de santidad a ti, en el cual no hay espacio para esta idolatría del sexo malentendido. Señor, glorifícate en esto.” Ya, entonces, cuando cambias el énfasis, cuando miro como el Señor miro, esto no va a ser un ídolo en mi vida. Entonces, yo voy a dejar de hacerlo, ya. Ahora, pero si me alejo de Dios, si no estoy adorando al Señor, otros ídolos se van a levantar para adorarlo a Él, a ese otro ídolo, ya. Es así, porque la pornografía es una... es un problema de adoración, ya.

R: Ya, vamos a orar, ya, y yo voy a orar ahora, o tú vas a orar. Vas a confesar tu pecado, y después de que confieses tu pecado, esto de la pornografía, al Señor, eh, yo voy a terminar orando, ya. A confesar.

Cr: Amado, eh, Señor, acudo ante ti, Señor, confesando, Señor, delante de ti mi pecado, mi falla, Señor, con respecto a la pornografía y todo lo que conlleva a ello, Señor, como la masturbación, Señor, todas estas cosas, Señor, que... que van en contra de ti, Señor, que vienen de mi deseo engañoso, de mi carne, Señor. Vengo, Señor, delante de ti en esta hora, Señor, para, Señor, pedirte perdón, Señor, por tu gracia, Señor, por tu misericordia, por tu amor, Señor. Te pido que tú me ayudes, Señor, a estar más cerca de ti, Señor, a cada día, Señor, tomar mi cruz, a cada día, Señor, ser renovado por medio de tu verdad, de tu palabra, Señor, por medio de tu presencia. Señor, ayúdame a mirar, Señor, eh, todo esto con tu misericordia, con tus ojos, Señor, Padre, para ir, Señor, eh, creciendo, Señor, más en ti, en lo que tú esperas, Señor, de mí, que todo esto no gobierne mi vida ni que sea un ídolo en mi vida, Señor, sino que solo me enfoque en las cosas de arriba, Señor, en lo que tú, Señor, anhelas, Señor, en mi vida. Señor, gracias porque tú eres un Dios perdonador, Señor, y que tengo un abogado ante ti, Señor, que es nuestro Señor Jesús. Muchas gracias por esto y... eh... arrepentido en esto, Señor, y muchas gracias, Señor, por todo, Señor. Vengo ante tu trono celestial, Señor, y dejo todo esto en el nombre poderoso de Jesús. Amén, Señor. Amén.

R: Mira, antes de orar, Primera de Juan, capítulo 1, verso 9, este texto es importante: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.” Nota, ahí no dice: “si pedimos perdón”. El énfasis no es: “Señor, te pido perdón.” No. “Señor, yo te confieso que miré pornografía el martes y eso estuvo mal. Señor, gracias porque tú eres fiel y justo y me has perdonado en base a la muerte y resurrección de Cristo y su entrada triunfante.” No es solo la muerte, es todo el evangelio completo. “Y me has limpiado y estoy limpio, Señor, porque tu palabra lo dice, no por lo que yo diga.” Entonces, el énfasis es confesar el pecado, ya.

R: Es como lo que te planteé: “Señor, yo he pecado. Yo te lo confieso. Esto estuvo mal.” Ya, y ahora voy a orar: “Señor, te damos gracias por tu palabra, porque en ella encontramos vida. Gracias porque tu Espíritu abre nuestro entendimiento. Gracias porque Cristo murió por nosotros y resucitó. Gracias porque hemos sido limpiados y perdonados en Cristo. Gracias porque podemos entrar libremente ante el trono de gracia, de misericordia. Gracias por tu perdón. Señor, sigue con nosotros y permítenos seguir avanzando en madurez, progresando hasta llegar a la estatura del hombre perfecto, que es Cristo. Que tu Espíritu Santo siga trabajando en medio de nuestras vidas, a través de las circunstancias, a través de todo, en especial de tu palabra, y permítenos rendirnos a ti completamente, todo para tu gloria, Señor, porque tú eres digno en todo sentido. Gracias por Quién eres Tú. Gracias. En el nombre del Señor Jesús. Amén.”

Comentarios

Entradas populares de este blog

LA PORNOGRAFIA Y EL CRISTIANO: UNA MIRADA DESDE LA MISERICORDIA

Capacitación 3: Renovación del Entendimiento y Confesión del Pecado

Perspectiva Bíblica sobre las Relaciones y la Pureza Sexual