CONSEJERIA BIBLICA: TRANSCRIPCION DE LA PRIMERA SESION

R: Podrías decirme de nuevo con tus palabras cuál es el motivo de consulta.

Cr: Ya, bueno... eh, tuve... eh, bueno, hace un mes atrás, eh, conocí a una niña en una iglesia de la misión de nosotros y, bueno, nos conocimos y, eh, yo pensé que estaba como bien seguro, digamos, porque la niña me atraía, pero al parecer no era tan así. A pesar de que igual estaba con ella, compartimos juntos, todo bien bonito, pero me empecé a sentir como muy raro. Se vio todo, fluyó todo, se vio todo como muy rápido. Bueno, le gustó mucho a la niña y todo el tema, eh, oramos juntos, nos conectamos de noche y todo, pero siempre estaba como en mí, me sentía como raro, con la duda si realmente me gustaba, si me atraía, no sé, no podría como explicarlo en realidad.

Cr: Y, bueno, uno, la semana pasada o antepasada, salimos al parque acá y, bueno, tuvimos contacto en el sentido de que nos tomamos de la mano, no nos dimos besos, digamos, eh, y yo le dije mucho... parece mucho que no estamos conociendo, parecemos más como novios, y yo le pedí permiso. Eh, pero después de eso sentía como una presión en el pecho, sentía como muy raro, muy raro. De hecho, me fui a la casa a orar, eh, igual después me seguía sintiendo así. Ella me decía, a veces hablamos por WhatsApp, ella me decía que yo le gustaba mucho, que me quería, y yo como que no lograba sentir lo mismo.

Cr: Lo que pasa es que yo... bueno, yo tenía una soledad y son casi 14 años que no he tenido una relación, digamos. Intenté hablar o... o sea, ha... pero nunca era recíproco. Y ahora, claro, esto de que yo la traje, la niña, y yo quise... a ver, la voy a llevar, pero no sé, me empezó a pasar esto y... porque se supone que, no sé, debería hacerme algo alegre, pero al final me sentía como muy raro y fue todo muy rápido también porque recién, eh, casi en un mes como que se dio todo eso. Entonces igual se me pasaban muchas cosas por la cabeza.

Cr: Y no... no le encontraba real explicación. Eh, era cuando yo la empecé a conocer, para mí era como que era lo que siempre yo había querido, eh, o lo que yo le pedí al Señor. Eh, porque es una chica muy buena, muy cristiana, que ama al Señor, ama su palabra.

R: ¿Y te resulta atractiva?

Cr: Eh, en un principio fue como... yo dije, veía como... porque la vi así en la iglesia, como en un evento que tuvimos de aniversario en particular, y después fue todo un tema porque estábamos como tomando once después de la actividad que hicimos en la iglesia, y la pastora, digamos, de ella, de la iglesia, como que me comentó, dijo: "Mira, esa niña que está ahí es enfermera y estaba como enferma". Me dijo: "Mira, esa niña enfermera". Y yo quedé así como... y después como que la... la pastora la hizo como enganchar. Le había comentado que le llamaba la atención y como que nos despedimos solamente.

Cr: Después, bueno, me vine encargado... de y me comentó lo que pasa, como es. Y a mí nunca me ha pasado, nunca en realidad nunca me ha pasado como que la atracción... nunca he sabido y resulta que ya dije con la curiosidad... seguí todo como que vi foto de ella en Instagram... es muy activa en redes sociales y le empecé a hablar y tem... y claro, era bonito como lo que se estaba dando.

Cr: Pero fue como que... de un día para otro, es como si hubiese, no sé, hubiese dejado como de... de que me llamara tanto la atención o como que yo, claro, cuando estaba con ella... como que yo la veía y decía, sí, en realidad es bonita, así todo, pero no era como dentro de... no solo en lo físico, sino que dentro de otros aspectos a mí lo que más me llamaba la atención era que su amor al Señor, eh, su amor a la... a la obra, digamos, ella le gusta mucho también predicar, eh, los estudios bíblicos, estas cosas.

Cr: Y bueno, también hace... bueno, hace cuatro años que se congrega en la iglesia, y, eh, ella lo primero que me dijo cuando me conoció es que ella tenía un hijito de cinco años. A mí eso no me causó ningún problema, nada. Eh...

Cr: Y entonces yo decía, pero es como que yo lo que siempre yo como que anhelaba en mi corazón. Eh, y de hecho, mientras nos conocimos, conversamos que tenemos los mismos anhelos a futuro de... de casarnos, de... de tener una familia, servir, servir al Señor junto a la... a la... a la familia y todo, eh, pero de repente me empecé, claro, como que quizás... puede ser quizás el entusiasmo del momento que no estaba con el anhelo de estar con... con alguien o... o como que a veces decía que como que no quería, no sentía mucha atracción por ella otros días. Pensaba, ya no sé, qué sé yo, como que no encontré explicación y empecé a sentir como esto. Y, bueno, aparte como se dio todo rápido, eh...


 Cr: Eh, y igual empecé a sentir como que... es como que no sentía lo mismo, lo que yo pensé que quizás podía sentir con el anhelo de mi corazón. Al final, eh, no se dio así. Entonces, quizás no me llamó tanto la atención como yo había pensado en algún momento y todo. Y, bueno, esto hace un par de días, hace... bueno, dos o tres días atrás, eh, yo quise ser sincero con ella y le comenté lo que me estaba pasando. Eh, porque de hecho, bueno, hablé con Simón, con... con todos los chiquillos que son mis mejores amigos, aparte. Entonces, y me quebré, un día que me quebré mucho, mucho cuando hablaba la situación. Y yo lo que menos quería también era hacerle daño a ella, porque, eh, una niña... bueno, tan linda, también, entonces no... no quería hacerle daño, pero no sentía lo mismo que... lo que ella sentía por mí.

Cr: Y... y resulta que, bueno, le comenté a ella... bueno, se lo tomó igual maduramente en el Señor, pero igual súper afectada. Y... y, ya antes de ayer, eh, a pesar de... de todo, ya sabía que yo estaba... estaba... estaba mal, digamos, y me decía que seguía orando por mí para que estuviera mejor. Y... y después, al final, conversando, ya me preguntó si realmente le gustaba o no todo. Yo, la verdad, como no entendía mucho, porque decía cómo en un principio como que ya salimos, igual fue bonito cuando nos conocimos, todo. Eh, y como de la nada, de un día para otro, como que empecé a sentir raro. Ya no me atraía tanto, no... no le encontré explicación, y la verdad fui sincero con ella. Eh, le conté eso y... y... y bueno, como que tomamos una decisión de más que nada, que por el bienestar de ella y por el bienestar mío, eh, de mejor no seguir como hablando... hablando más y todo.

Cr: Y, bueno, ayer, hoy día en realidad fue como el... el... el último como mensaje que creo yo que nos mandamos, que... que ella me preguntó cómo estaba yo. Yo le dije que no había tenido un buen día ayer y... y que me fui a la casa de Simón para distraerme un poco. Y... y ya, ella también, cuando respondió, dijo que también, ella también no se sentía bien. Obviamente, que, eh, claro, sí, yo la veo de una forma muy especial y... y sacarse eso igual es difícil para ella. Me dijo que, bueno, primero que todo, ella espera que esté enfocado en las cosas de Dios, no más, y siempre pensando en eso. Y yo también le dije que, bueno, independiente de eso, igual estoy orando por ella para que el Señor la sane, para que el Señor le ayude y... y estos dos días lo que más he estado afligido y como que sentí un poco de culpa es que lo que menos quería era hacerle daño y al final igual le hice daño. Entonces, eso me ha tenido como súper afligido estos días, en realidad.

R: ¿Qué edad tiene ella?

Cr: Ella tiene 22 años.

R: ¿Y tú tienes?

Cr: Yo tengo 32... 32, 10 años de diferencia.

R: Sí... y bueno, eso, eso como que... cuando empezamos a... con esto que surgió, me... me empezó a explorar esta inseguridad, dudas, eh, todo lo que expliqué un poco en la ficha, eh. Y, bueno, los chiquillos me recomendaron, eh, una consulta en la consejería con ustedes igual para aclarar quizás un... un... un poco más, igual tener una mirada también profesional y de consejo de parte de... del Señor que me pueda ayudar.

Cr: Eh, pero sí... de repente hay instancias porque aparte que en mi trabajo, yo estoy... no trabajo como... no estoy en una misma oficina con más gente, sino que estoy solo. Entonces, de repente ando pensando todo el día en esto, todo el día en esto, y... y me estoy quebrando muchas veces. Eh, como que a veces uno no ve salida, pero... pero claro, siempre ha sido un anhelo tan importante en mi vida esto, y no pensé que me pasaría en realidad como algo así y que... y que fue... yo fue algo mío, no fue algo que hizo ella o cómo es ella, sino que fue algo que me pasó personalmente a mí, que me cuesta entender en realidad qué es lo que es. Pero quizás, claro, tomé una mala decisión, eh, no hagamos mucho las cosas, no me atraía tanto en realidad, quizás fue por entusiasmo, no más, de parte mía. Eh, y... y bueno, otras cosas que puse en la ficha, que también en mi vida espiritual, no... no siempre he tenido, nunca... bueno, he tenido hartas luchas y ahí, bueno, puse un poco todas mis cosas, pero como que esta situación causó todas estas dudas, esta inseguridad, estos miedos, esta angustia que tengo y estaba... bueno, con ganas de que no quería hacer nada, esta... la presión, no podía trabajar, quería estar en la casa hoy día, me sentí un poco más tranquilo.

R: A ver... puedo estar equivocado, pero parece que tenías una expectativa determinada respecto a tener una relación de pareja, y... y se te dio la oportunidad de tener una relación de pareja y tú dijiste, casi: "Si es cristiana, nosotros... yo soy cristiano y si no me atrae mucho, bueno, la miraré una, dos, tres, cuatro, cinco veces y me tendrá que terminar de atraer". Eh, porque ella busca al Señor, ella es enfermera también, ama al Señor, y todo lo que está en nuestro corazón de buscar a alguien que es cristiana, ya.

R: Pero... parece que lo que más te aflige es que a ver, le has hecho sufrir a ella.

Cr: Claro, antes... antes de como de tomar esta decisión, eh, bueno, me afligía todo esto, que no sabía lo que sentía. O sea, me preguntaba cómo de un día para otro si habíamos salido, habíamos estado, todo bien, me sentía bien, a pesar de que igual me sentía un poco raro, eh. Y ahora estos dos últimos días, como que claro, me aflige... lo que más me aflige es como ese sentimiento de culpa de... de haberle hecho daño porque yo... yo le hablé en un principio, yo le... ahora que reflexioné un poco más en realidad, claro, todo fue muy rápido, esto se dio cuando... el 6 de septiembre, algo así. Esa semana, entonces fue súper poco y... pero como se dio todo, fluyó como todo bien.

R: Bueno, tú has de entender que la carne también da... también ve cosas donde... donde no... donde parece que es la guía del espíritu, pero es la guía de la carne. Mira, hay un proverbio superfamoso en Proverbios capítulo 3, y en nuestras conversaciones te voy a pedir que tengas una Biblia en mano. ¿La tienes por ahí?

Cr: Sí, la tengo aquí.

R: Ya, Proverbios... sí, Proverbios 3, capítulo 3, versos 5 y 6. ¿Qué dice?

Cr: "Fíate de Jehová de todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos y él enderezará tus veredas".

R: En esta traducción dice: "Confía en el Señor con todo tu corazón. No te apoyes en tu propio entendimiento. Reconócelo en todos tus caminos y él enderezará tus sendas". Ahora, ¿por qué este texto? Porque parecía que todo estaba bien, comillas, todo estaba bien, pero no estaba bien. Todo estaba... todo mal, ya. Y entonces tomaste decisiones apresuradamente.

R: Una relación sentimental que involucra el matrimonio, porque uno, la edad que tienes, y otra, eres cristiano. Y otra, implica que tú vas a comenzar una relación con alguien, no para tontear, para... para divertirte, vas a iniciar una relación con alguien porque quieres casarte con ese alguien, ya. O sea, no es solo por el deseo, sino que la seriedad que implicaba acá era muy seria la cosa. Eh, implicaba confiar en el Señor mucho, ya, de todo tu corazón y no actuar con tus ideas propias, sino decir: "A ver, esta chica no es para pasar el rato, esta chica es para casarme con ella". Entonces, ¿qué tengo que hacer? No empezar a tener una relación sentimental. Acá, los gringos no conocen la palabra pololeo; le llaman noviazgo, ya, aunque en realidad es "boyfriend" y "girlfriend". Pero la idea es el mismo sentido de nuestro "pololeo", ya.

R: Entonces, eh, lo primero primero, cualquier chica, esta o otra, debió haber sido: "Mira, no sé si eres tú, pero me voy a guiar primero confiando en el Señor, pero quiero conocer no solamente a ti, sino quiero conocer más del Señor y que conozcamos juntos más del Señor". No necesariamente el mundo te va a dictar y, ahí tú tienes que asumir esto, el mundo no va a dictar una forma de relacionarnos que implique: "Yo conozco a la chica y a la primera semana estoy besándome, o los primeros días estoy besándome", ya. Y el mundo me dicta después que al segundo o tercer mes de la relación me estoy acostando con ella. Eso dicta el mundo, ya. Y entonces no, no, no es así. Confía en el Señor con todo tu corazón. No te apoyes en tu propio entendimiento de las cosas y ve cómo él va guiando tu camino.

R: Y hay un elemento muy importante: la Biblia dice que el corazón es engañoso más que todas las cosas. ¿Sabes dónde está ese versículo?

Cr: Eh... no, no lo tengo claro.

R: Ya, ese versículo es tremendamente importante y es como hay que resaltarlo. Jeremías 17:9, ya. Búscalo, veamos qué dice.

Cr: (Lo lee) "Engañoso es el corazón más que todas las cosas y perverso; ¿quién lo conocerá?"

R: Entonces tienes que asumir eso. Por eso insisto, yo no sé si es ella la indicada, tú tampoco sabes si es ella, pero ¿la indicada para qué? No para ser tu polola, tu novia, sino la indicada para casarme. Entonces, es como decir: "¿Sabes qué? ¿Cómo se llamaba ella? ¿Juanita? ¿Luisa? ¿Janet? ¿Génesis? Tú querías ser su Apocalipsis". No, no es... eh, Génesis, tú no sabías si Génesis era la mujer indicada para ser tu esposa, ya. Entonces, es como decirle: "Génesis, Génesis, yo no sé si yo soy el indicado para ser tu esposo. Yo no sé si tú eres la indicada, y lo primero que tenemos que hacer es conocernos y ser amigos, ya.

R: Eh, pero no quedarnos en la zona de 'friendzone', sino ser amigos, eh, en la presencia del Señor, buscando su propósito, no nuestro propósito, ya. Porque aquí actuaron los dos como teniendo en el bolsillo la cartera, el... el traje de matrimonio, ya. Es como empezaron de atrás para adelante, con: "Sí, yo estaba buscando a alguien", pero no la conoces, no sabes quién es, ya. Entonces, eh, la pregunta... la pregunta es: "¿Quiero darme el tiempo de conocerla?" Ya, retrocedemos: "Señor, yo me equivoqué. Aunque me gustara, me resultara una mujer atractiva, aunque la encontrara la mujer más linda del mundo, ya, pero no la conozco. Y, ¿sabes, Señor?, empecé una relación con una persona que no conozco, y con ella, por supuesto, llevo un par de semanas relacionándome. No... ni siquiera tengo claro por qué terminé con ella, pero la verdad es que había que terminar con ella, independiente de que si te gustara o no te gustara, te resultara atractiva o no te resultara atractiva".

R: Hay un versículo, ahora vamos a Eclesiastés, capítulo 3, verso 1.

Cr: (Lo busca y lo lee) "Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora".

R: Entonces, si vamos a tener una pareja, esa pareja va a ser mi esposa. Tengo que asumir que hay ciertos tiempos de conocimiento previo antes de iniciar la relación sentimental, aunque me guste, aunque la encuentre bonita, aunque la encuentre fantástica. Necesito conocerla en la presencia de Dios, ya. ¿Por qué? Porque no es ella lo importante acá, es Dios. ¿De qué manera el Señor me está guiando en esta relación, y de qué manera esta relación me acerca más al Señor? Ya, entonces, eso... eso es sí o sí.

R: Y cuando... cuando tú empiezas a salir con alguien sin conocerla y te empiezas a besar sin saber dónde me estoy metiendo, lo único que estás haciendo es incentivando tus pasiones sexuales, nada más.

Cr: Eh, pero ¿cómo me estás diciendo que no me bese con ella?

R: No estoy diciendo que empezaste hoy día y mañana estás, pero es que así nos enseñan los novios. Pero ese es el mundo, ya. Ahora, nosotros, los hombres, nos excitamos sexualmente solo con besarnos. Los besos con lengua nos excitan, ya. La mujer lo encuentra bonito, romántico, y no las excitan, pero nosotros sí nos... y ahí voy a tener que pegar dos pájaros de un tiro. Uno, el tema de la pornografía que me pusiste en la ficha, ya.

R: Es una adicción con todo el sentido de la palabra, tan fuerte como es la cocaína y la pasta base y cualquier droga, solamente que esa adicción está en el cerebro, ya. Y hay un versículo en Primera de Corintios, capítulo 6, verso 18. ¿Lo estás escuchando?

Cr: Sí, lo escucho.

R: Ya, dice: "Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa está fuera del cuerpo; más el que fornica, contra su propio cuerpo peca".

R: Ya, es un tema. Este es un gran tema porque la mayoría de nuestros jóvenes, y no tan jóvenes, también casados, están metidos en este tema, ya. En que dicen: "No, si yo no voy a cometer adulterio, solamente voy a ver estas cosas", ya. Y en realidad las personas se engañan. ¿Por qué? Porque está basado, como todo pecado, en la mentira. La Biblia habla sobre los deseos engañosos, eh. Y es interesante que le llamen "deseos engañosos" que batallan contra el alma. ¿Te sabes ese versículo?

Cr: Eh, no, no lo recuerdo.

R: Fíjate, nos vamos a ir a Primera de Pedro, capítulo 2, verso 11. ¿Lo tienes ahí?

Cr: Sí, aquí está. "Amados, os ruego como a extranjeros y peregrinos que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma".

R: Fíjate en esos deseos. Particularmente el apóstol Pablo le llama "deseos engañosos", pero Pedro enfatiza que esos deseos producen una batalla con el alma. ¿Para qué? Para dominar, para que las personas decidan por el deseo, ya. Fíjate lo que dice Efesios 4:22. Vamos ahora a Efesios.

Cr: Sí, lo tengo aquí. "En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos".

R: Mira, fíjate lo que dice este versículo. Es genial, conecta con Pedro también, con el tema de los deseos. Pero primero habla sobre "despojarse". Y esa expresión de "despojarse del viejo hombre", la idea es quitarse... en el griego es "quitarse los harapos" que vestíamos antes de llegar a Cristo, ya, los harapos. Ya del viejo hombre. O sea, yo tengo un harapo hediondo, pasado a carne podrida, y yo me lo coloco. Esa es la idea. Y Pablo te dice: "Despójate, sácate", ya. ¿Por qué? Porque eso, y usa la expresión "viciado". La idea es que esos harapos están en esclavitud y están en esclavitud a los deseos que tienen como base el engaño, ya.

R: Lo voy a decir de esta manera también. Eh, el concepto de idolatría... ¿cómo tú entiendes la idolatría?

Cr: Yo creo que lo que le quita el primer lugar al Señor en nuestra vida puede ser idolatría, algo que ocupa el lugar de Dios en nuestro corazón.

R: Fíjate, lo voy a explicar así: la esencia de la idolatría es un problema de adoración, ya. En el cual yo reemplazo el lugar que le corresponde a Dios y pongo algo diferente, y ese "algo" diferente es mi yo. ¿Por qué? Si yo tuviera problemas con el alcohol, o si tuviera problemas con la cocaína, o si tuviera problemas con cualquier otra droga o con la pornografía, es... es adorarme a mí mismo y poner mi deseo y mis prioridades de satisfacción en lugar de Dios, ya. Entonces, toda adicción es un problema de adoración, ya, en que estoy poniendo en este caso a las imágenes, a la pornografía, como centro de mi adoración, ya.

R: Y aquí tenemos que tratar varias cosas, porque las chicas que... primero, tenemos falta de misericordia frente a las mujeres que se exhiben o que tienen... están teniendo sexo. ¿Por qué? Porque estamos teniendo falta de misericordia. Esas chicas que se están exhibiendo tienen que tener altas dosis de cocaína y de consumo de droga para poder hacer todas las cosas que les están haciendo hacer, ya. Eh, inclusive las chicas que se han convertido a Cristo y que han salido de este mundo de la pornografía, de la producción de la pornografía, ellas relatan de cómo tenían que drogarse para meterse a hacer todas estas cosas.

R: Entonces, tenemos una falta de misericordia en relación a estas chicas, pero también tenemos una suerte de crear ídolos y caer en la fantasía de "yo estar con esas chicas" y buscar mi satisfacción al deseo que estoy teniendo. Y, por último, el deseo termina quitándome la voz y soy un adicto; no mi voz, no se pronuncia, el deseo es el que habla. La palabra "adicto" es "a-" sin, "dicto" voz; sin voz. Es el deseo el que termina siendo el que dicta mi comportamiento, y todo eso es una cuestión de adoración.

R: Porque si te das cuenta... a ver, el deseo es el que dicta mi comportamiento. ¿Y quién debe dictar mi comportamiento? El Señor. ¿En quién debo yo encontrar placer? En el Señor. Entonces, si te das cuenta... y la visión de la misericordia que yo debo tener respecto a la persona que está ahí... ¿tengo misericordia con ella? No. Yo participo en la esclavitud que ella está produciendo. Fíjate en Efesios 5:5, lo que dice.

Cr: "Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios".

R: Ya, no quiero que consideres que te estoy diciendo que eres un fornicario o un inmundo o un avaro, pero estás participando con ellos, ya. A través de la pornografía se participa con ellos, y estás participando en un pecado de idolatría, ya. O sea, la fornicación, el sexo, ya sea visto o ya sea practicado con otra mujer que no es mi mujer, ya, eh... es idolatría. Y al decir que es idolatría, el apóstol Pablo está definiéndolo como una cuestión, como un problema de adoración, ya, así, derechamente.

R: ¿Te acuerdas qué versículo habíamos leído antes en Efesios?

Cr: Sí, el 4:22.

R: Ya. Fíjate lo que dice en Efesios 4:15: "Sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es Cristo". ¿Ok? Entonces, ¿cómo hemos de seguir? A la verdad, en amor. ¿Ok? Van juntas. El problema es que con las adicciones, que nos hacen decir verdades sin amor, ya... y nos decimos cosas hirientes, inclusive a nivel de iglesia y entre hermanos, cuando en realidad nosotros tenemos que hablar la verdad en amor, siempre en gracia, buscando la restauración del otro.

R: Eh, por ejemplo, a ver, lo que te estoy diciendo, ¿te parece condenatorio la forma en que estoy diciéndote las cosas?

Cr: No, la verdad no. Me parece que lo dices de forma que me ayuda a reflexionar.

R: Exactamente. No estoy diciéndotelo ocultándote cosas, te lo estoy diciendo verazmente, en amor, y tú lo estás sintiendo todo eso, ya. Y entonces, la verdad en amor, esto... esto es importantísimo: siempre que digamos la verdad tiene que ser dicha en amor, y siempre tenemos que decir la verdad, ya, no en... porque la esencia del pecado son los deseos engañosos, y los deseos engañosos están basados en la mentira. El diablo es el padre de la mentira, ya.

R: ¿Ok? ¿Cómo nos protegemos de todo esto? La verdad en amor. Y continúa el texto diciendo: "Sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es Cristo". Y aquí algo que tiene que explotar en tu corazón y en tu cabeza: nuestro estándar, nuestra medida de salud mental, ya. Y esta es la gran diferencia entre todos los psicólogos habido y por haber, y lo que dice la Escritura: nuestro estándar es Cristo, ya. Y entonces es eso.


R: O sea, fíjate, es que tengo un problema de autoestima... Ay, te han mentido. Te metieron la autoestima por los ojos, las orejas y todo lo demás. Porque cuando tú consideras a Dios y a Cristo como el máximo estándar de tu vida, y te fluye la adoración hacia Él, y porque lo estimas a Él, no te va a importar la estima a ti mismo. Que me estimen como quieran, lo que yo quiero es que estimen a Cristo, ya. Yo soy gusano, yo soy polvo, yo me voy a morir, voy a desaparecer, y quiero que lo que recuerden es que alabé al Señor Jesucristo con mi boca y con mi vida, ya. Porque lo que importa, el estándar al que debo perseguir es Cristo, ya.

R: Entonces, cuando uno cae en la trampa de "es que tengo problemas de autoestima", es que se está poniendo uno en el trono de la adoración. Eh, por eso tengo problemas de autoestima. Porque todos no me adoran como yo quisiera, porque si me adoraran como yo quisiera, se podrían dar cuenta de la buena y excelente persona que soy. ¿Ok? Fíjate a quién puse en el trono. Pero si pongo en el trono a Cristo y yo trabajo por eso y persigo que conozcamos a Cristo, ya, esto se soluciona solito, se deshace como un globo que se desinfla. ¿Ok? Eso, el versículo 15, entonces, la verdad dicha en amor.

R: Fíjate lo que sigue... Ah, me perdí, me perdí... ¿Dónde estábamos?

Cr: El 15, estábamos leyendo: "Sino que siguiendo la verdad en amor".

R: Ya, mira el versículo 17: "Esto pues digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente".

R: Continúa: "Teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón".

R: ¿Ok? ¿Por qué nosotros no podemos salir de la pornografía? Y aquí la respuesta es, en el versículo final, dice: "por la dureza de tu corazón". Ya, por la falta de misericordia hacia la persona que está delante en la pantalla, ya, por inclusive... fíjate la "estupidez" que voy a decirte: por la falta de oración por la persona que está ahí. Porque si yo tengo la mirada misericordiosa por esa persona e intercedo para que se le revele el Señor en su vida, para que se transforme en una mujer o un hombre de fe, ya, y visualizo y me veo como ocupando, sacándome del trono que le corresponde a Cristo, y que ella, yo y los demás estamos adorando al Señor, la mirada misericordiosa va a hacer que yo supere esta tontera.

R: Pero el objetivo no es superar la pornografía, el objetivo es Cristo. ¿Por qué? Porque lo que ocurre con la pornografía es que se va, pero otro pecado ocupa el lugar si es que no pongo a Cristo en el trono, ya.

R: Eh, fíjate... hay un versículo aquí... me voy a apartar de este texto y te voy a mandar un artículo que escribí sobre esto. El versículo 24 dice, mira, el 23 y 24: "Y renovaos en el espíritu de vuestra mente y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad". Entonces, hay que sacarse el ropaje ese del viejo hombre, lo que yo llamé los harapos, ya, hediondos, la carne podrida. ¿Ok? Pero, ¿y cómo lo hago? Ok, me lo saco, estoy dispuesto, pero tengo que renovar mi mente. Por ejemplo, estas conversaciones son parte de renovar la mente, ya. Y decir: "¿Sabes qué? Yo nunca había pensado que tenía que mirar con misericordia a la actriz porno".

R: Tú sabes que las actrices porno, como promedio, viven hasta los 36 años. ¿Por qué? Porque están metidas en esta burbuja, en esta cosa del cine, pero necesitan drogarse para seguir en el cine porno. Y entonces se mueren por sobredosis, jóvenes. Entonces, como... "Wow". O sus vidas son destruidas, ¿por qué? Porque, ¿quién se va a querer casar con una actriz porno? ¿Un cliente, uno que veía que la...? O solamente quieren cumplir sus fantasías y después cumplir sus fantasías con otra, y con otra, y con otra. Entonces terminan o no casándose, o divorciándose, o suicidándose, o... eh, muertas por sobredosis de alguna droga. ¿Ya?

R: Entonces, lo que te estoy diciendo es que tenemos que despojarnos, pero viene la parte de renovar el espíritu de la mente. Mi mente, mi mente. Y fíjate lo que dice el 24: "Vestíos del nuevo hombre, creado según Dios". Y aquí hay tres palabras que a mí no me gusta cómo está traducido acá. Que yo he estado hablando sobre esto en mi Facebook y en varios lugares, si puedes ver mis videos en mi canal de YouTube, particularmente sobre la palabra justicia. La palabra justicia es una palabra griega: "dikaiosune". Y esa palabra griega para justicia no es en el sentido occidental de la justicia como punitiva, como castigadora, sino que tiene el sentido de la fidelidad a la relación que Dios ha establecido con los suyos, ya, lealtad a sus promesas, a su palabra, que se ha comprometido con los suyos, ya. Eso es justicia.

R: Ahora, cuando dice ahí "santidad", me llama la atención cómo modificaron este texto. La palabra santidad en el griego es una palabra que es "hosios", que es diferente a "hagios". "Hagios" es santidad, pero "hosios" es misericordia, ya. E inclusive, cuando el salmista habla de que... y lo replica el apóstol Pedro en su primera predicación, dice, y después Pablo: "No dejarás a tu Santo..." —dice la traducción— "...ver corrupción". Es una cita de un salmo que ahora no lo tengo en mi cabeza, lo tengo que buscar.

R: Eh... No permitirá que su Santo vea corrupción... lo estoy buscando, googleando. Ya, eh... proviene del Salmo 16:10. "Porque no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu Santo vea corrupción". Ahora, lo interesante es que la Biblia del Jubileo, que es una Biblia del año 2000, y la versión Reina Valera de 1909 dicen: "No permitirá que su misericordioso vea corrupción". La palabra hebrea para "Santo" es "chesed", y "chesed" es misericordia, y "chasid" es "misericordioso".

R: Ahora, lo interesante es que si hubiera sido "Santo", la palabra hubiera sido "kadosh" en el hebreo, ya. Pero la palabra es "chasid", y esa palabra se traduce como "misericordioso". Inclusive, se utiliza cuando el Señor dice: "Con el misericordioso me mostraré misericordioso". También usa la palabra "chasid". Y cuando usa la expresión esa, "chasid", la traduce al griego como "hosios".

R: Entonces, ¿qué estoy diciendo con esto? Aparte de decir que la traducción no me gusta de ese versículo, estoy diciendo que un elemento de esta nueva creación que nosotros somos en Cristo es que es la fidelidad a sus promesas, su lealtad a su palabra, su misericordia. La misericordia es parte de esta nueva creación. Y después habla de la verdad, pero ahí "verdad" también debería haber sido traducida como "fidelidad", no tanto como una verdad objetiva, sino como una cuestión relacional. Que él es fiel a nosotros, a sí mismo, y va a hacer en nosotros y va a cumplir el propósito que él tiene para nosotros. ¿Y cuál es el propósito que él tiene para nosotros? Llegar a ser como Cristo.

R: Entonces, yo me enfrento a esta escena de esta mujer desnuda o esta mujer teniendo actividades sexuales, o asumo que son pornografía heterosexual. ¿Ok? O si fuera pornografía homosexual, es el mismo principio. Ya me enfrento a esta persona, ¿y qué estoy haciendo? ¿Adorando? Sí, estoy adorando a un ídolo, y no estoy despojándome, no me estoy vistiendo de este nuevo hombre que ya soy: un hombre fiel a su palabra, un hombre misericordioso, y un hombre que vive en fidelidad, ya. Porque ya yo soy eso, porque he sido creado. Dios creó en mí eso; yo solo tengo que vestirme de lo que Dios ya ha creado en mi corazón. Ya, entonces, es como... ¿y qué pasa con las luchas que vienen? Bueno, las luchas que vienen es... se van a enfrentar hablando la verdad en amor. No me voy a quedar callado. Cualquier cosa que haga respecto a la pornografía, la voy a confesar.


R: Entonces, ¿por qué? Porque el sustento es que estoy dispuesto a comprometerme con la mentira, porque nadie se entere. Mientras nadie se entera, sabemos que, en realidad, estamos ocultando algo. Pero es como decir: "Está bien saberlo, pero la lucha es todos los días". Todos los días es sacar los harapos de este viejo hombre, renovar mi mente, y vestirme. Yo puedo saber, pero a mí no me interesa solo saber, me interesa si te estás vistiendo de Cristo día a día, ya, si estás progresando, avanzando, madurando, creciendo en el Señor. Porque tu estándar de vida es llegar a ser como Cristo. ¿Ok?

R: Y aparece esta niña, y me encanta, es genial, podemos llegar a ser como Cristo ambos, ¡qué fantástico! Sí, me resulta una mujer atractiva, pero no quiero... no quiero empezar a pololear con el mundo. Yo quiero conocerla, y quiero amarla, y quiero casarme, eso quiero. Pero, si la chica es excelente... no sé si es excelente, ya, porque la cara es una cosa, pero es cuándo vamos a mostrar el corazón, ya.

R: Entonces, si tú me dices: "¿He de volver con esta niña?". No, olvídate, el propósito es llegar a ser como Cristo. ¿Pero qué? ¿Puedo seguir con la amistad? Por supuesto, pero decir: "Espérate, nos adelantamos mucho, nos besamos, te pedí pololeo y todo lo demás, y no nos conocíamos, no sabíamos quiénes somos", ya. Entonces, el camino es... y ahí pasó mi hija, salió. El camino es conocer al Señor y el camino es conocerlo juntos, y el camino es vestirse de este nuevo hombre creado en rectitud, misericordia y fidelidad.

R: Entonces, eh... ya, para concluir, porque ya se nos pasó la hora, ¿qué te estás llevando de lo que hemos conversado?

Cr: Eh, bueno... eh, como dice usted, en lo de la verdad en amor, a mí lo primero que me... como que logro comprender muchas cosas que nunca había analizado de esta forma, esos versículos. Lo del sacarse lo del viejo hombre, el vestirse del nuevo hombre, que es un trabajo de... que tiene que ser de... el estándar de... de uno llegar a ser como Cristo, que tiene que ser un trabajo diario.

Cr: Eh, y bueno, en base también a lo... a lo de mi adicción a la pornografía, de... claro, de cómo luchar contra eso en cuanto a que yo tengo que ser misericordioso, la... la fidelidad hacia el Señor.

R: Fíjate, es importante que sepas esto de nuevo: tu propósito no es superar la adicción. ¿Cuál es tu propósito?

Cr: Mi propósito... es lo dijiste antes, es el estándar. ¿Cuál es el estándar? El estándar de Cristo... llegar a ser como Él.

R: Exactamente, llegar a ser como Cristo. Y entonces, ¿superé la adicción? ¡Gloria para mí! ¿Me entiendes? Y entonces, el enemigo me pone otra trampa, y entonces yo te puedo decir: "Si yo lo logré, tú también lo puedes lograr". Espérate, ¿a quién estás poniendo de ejemplo? ¿Yo? ¿Por qué? Porque nuestro corazón es una fábrica de ídolos, y cuando creemos superar un ídolo, aparece otro, y no nos damos ni cuenta, ya. Aparece el orgullo, aparece cualquier otro, ya. Y entonces es como... por eso, el propósito no es superar la adicción. Ni siquiera, entonces, ni... ni siquiera es arreglar o reparar, por ejemplo, lo que te dije sobre tu autoestima. El propósito no es mejorar tu autoestima. Tu propósito es estimar a Dios.

R: Ya, es que yo quiero subir mi autoestima. Olvídate de tu propósito de subir tu autoestima, eso no es tu propósito. Tu propósito es estimar al Señor. ¿Y cómo lo hago? La Escritura dice: bueno, ya hablamos de hablar la verdad en amor, hablamos de sacarse los harapos, de renovar el entendimiento y, además, ponernos el... vestirnos de este nuevo hombre creado por Dios en nosotros, que tiene que ver con su rectitud, con su misericordia y con su fidelidad. Entonces, como, ¿ok?

R: Y, como dije, la adicción, cualquiera sea, es un problema de adoración, ya. Y entonces, inclusive, tú puedes ver... bueno, este es otro gran tema: los conflictos matrimoniales también son problemas de adoración, en que el otro está diciendo, básicamente, de cierta u otra manera: "Tú deberías adorarme a mí", ya, "deberías adorarme". Cuando los conflictos se solucionan, es sencillamente convirtiéndonos en adoradores del Señor. Son principios así, sencillitos. Entonces, el propósito de todas nuestras conversaciones va a ser lo que hemos estado hablando, ya.

R: Ya, no sé si hoy día o mañana voy a mandarte un resumen de lo que hemos hablado, y te voy a mandar a hacer unas tareas que tienen que ver con reflexiones de versículos bíblicos. Tienes que comprarte un cuadernito, ya, y ir reflexionando sobre los versículos que te voy a mandar, ya, eh... y sobre las tareas que tienes que hacer. ¿Por qué? Porque, otra vez, es poner en práctica: despojarse del viejo hombre, renovar el espíritu de tu mente y vestirse de este nuevo hombre en justicia, rectitud, misericordia y fidelidad.

R: ¿Ya? Eso. Vamos a orar ahora, sí. ¿Listo?

Cr: Sí, listo.

R: Señor, te damos gracias por tu palabra, porque tu palabra dice que todo lo que necesitamos para vivir una vida piadosa ya nos ha sido dada. Gracias, porque esto es una verdad. A veces pensamos que necesitamos más allá de tu palabra, pero tu palabra es suficiente para enfrentar los desafíos de la vida. Gracias, gracias, Señor, por esta conversación. Señor, prospera las siguientes conversaciones y las tareas que vamos a llevar a cabo. Queremos ser más como Cristo, queremos parecernos más a Él, queremos ser siervos tuyos, queremos transformarnos en verdaderos adoradores. Señor, glorifícate en todo lo que vamos a hacer. Bendice a Génesis, dale luz también a su vida. Sabemos su anhelo de ordenar su vida y de hacer las cosas fielmente. Señor, enséñale, ten misericordia de ella, glorifícate en la vida de ella. Gracias te doy, Señor, especialmente por esta conversación y que tu Espíritu siga guiándonos a través de tu palabra. En el nombre del Señor Jesús, amén.

R: ¿Alguna pregunta?

Cr: Eh, bueno, en base a lo que dice de... de Génesis, como yo sé la intención que tiene de que yo le atraigo, que me gusta mucho. Yo no quiero hablarle para... para no incentivar...

R: Mira, tú puedes decirle al Señor: "Señor, sabes que yo me siento tranquilo no hablándole. Pero si tú quieres que yo le hable, yo le hablo, y si no me nace, Señor, no me nace. Eh, pero a lo mejor me nace, no quiero". El propósito no es hablarle o dejar de hablarle por esto o aquello. Señor, quiero que tú me guíes, ya. Quiero que tú moldees mi corazón. Quizás necesitabas esta conversación para ordenar las cosas también, ya. Entonces, no es como decirte "llámala", tampoco es decirte "no la llames", es como: "A ver, ¿qué te está guiando el Señor en esto? ¿De qué manera el Señor está moldeando tu corazón? ¿De qué manera va a usar Dios las circunstancias difíciles, dolorosas o no tanto, para moldear tu vida y llegar a ser como Cristo?" Ese es el propósito nuestro, ya.

R: Te dejo hasta el próximo jueves, ¿ok? El jueves a la misma hora.

Cr: Ya, el jueves próximo a la misma hora.

R: Ya, ok. Adiós, chao.

Cr: Chao, chao.

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